
Santi
La primera vez que contacté con Joan, pasaba por un momento difícil de mi vida. No era imposible, pero los fracasos se habían acumulado. Buscaba desesperadamente salir del pozo. Joan supo orientarme y darme la motivación y paciencia que, en aquel momento, seguramente por supervivencia, sentía que necesitaba.
La vida me llevó a cambiar de ciudad y no seguí viéndole. No me preocupaba porque parecía que las cosas me iban bien. Sin embargo, no supe mantener aquella motivación a lo largo del tiempo. Tampoco supe mantener la paciencia. Poco a poco, sin darme cuenta, me fui hundiendo en el pozo de nuevo. Esta vez aún más profundo. Ahora sí que me parecía que salir de esta me sería imposible.
Aun así, cuando fui consciente de lo que me sucedía, Joan fue la primera persona con quien contacté. A pesar de la distancia que nos separaba, me pudo atender. Supo entender lo que me pasaba. Me ayudó a volver a tener los pies en el suelo. Me enseñó a relativizar y a ordenar mis prioridades. Con su ayuda pude encarar el camino. Esto me ha llevado a recordar todo lo que pasé. Ahora que han pasado años, lo veo como una dura etapa felizmente superada. Además, lo considero un aprendizaje de vida.