Marta y Daniel
Después del nacimiento de nuestros dos hijos, nuestra relación cambió mucho. Estábamos cansados por las rutinas y responsabilidades. Dejamos de tener tiempo para nosotros. Sin darnos cuenta, también dejamos de comunicarnos.
En terapia con Joan aprendimos a escucharnos sin reproches. También aprendimos a expresar lo que sentíamos. Reconstruimos la intimidad desde el cariño y el respeto. Fue un proceso muy humano y transformador.
Hoy nos sentimos más unidos, con una conexión emocional y afectiva que creíamos olvidada. La terapia nos dio un nuevo comienzo como pareja y como familia.
